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Corruptos (pendiente de publicación)

Jueves, 52 días después de las elecciones

 

Capítulo 30

Agencia de detectives, 11:50 h

​Dan Spencer recibía informes periódicos de su gente. La mayoría de ellos, los de escasa importancia, consistían en mensajes a su móvil. Aparte, cada doce horas recibía correos electrónicos con información muy detallada de todos los asuntos en marcha de su agencia de detectives.

 En raras ocasiones le llamaban por teléfono. Y eso sucedía cuando algún tema estaba adquiriendo relevancia. Como en ese instante.

Su móvil sonó.

Lo descolgó inmediatamente.

Habló durante unos minutos con uno de sus agentes.

Y colgó.

La cosa se ponía seria. Telefoneó a Gilbert.

–Hola, Dan.

–Hola.

–Ahora no es buen momento.

​De pie, Gilbert observaba los documentos que había distribuido por toda la mesa de su despacho. Había logrado establecer varias conexiones entre los datos y estaba a punto de formar una hipótesis sobre la investigación. Pero debía asegurarse antes de presentársela a sus colegas.

–Sí es buen momento, Gilbert.

–Llámame en dos horas.

–No.

El chaval no había soltado todavía ni una broma. Mala señal.

–Cuenta –pidió Gilbert.

Y se lo contó.

Tras escucharlo sin interrupciones, se lamentó de su buen olfato, aunque también se alegró por tenerlo tan bueno.

–¿Qué quieres que hagamos? –preguntó Dan.

–Esto ya lo hemos hablado.

–Repítemelo.

–Nada, Dan, no hagáis nada, salvo que sea necesario.

–De acuerdo.

–Otra cosa.

–Dime.

–Vente para la AIP.

–¿Ahora?

–Ahora mismo –dijo Gilbert, con un tono más parecido a una orden que a una petición–. Y tráete todos los informes actualizados.

–Voy para allá.

Y colgaron.

Gilbert echó un vistazo a los documentos de mesa. No había terminado sus pesquisas, aunque tampoco creía que estuviera equivocado en sus conclusiones iniciales. Intuía que estaba cerca, pero necesitaba unos minutos más.

Quería entrar a la sala de reuniones de la AIP con algo muy sólido.

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