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Gestapo, 1933-1945

Capítulo 8

Europa

La Gestapo (Policía Secreta del Estado) fue fundada en abril de 1933 a propuesta de Hermann Göring, pocos meses después de la llegada de Hitler al poder.

Se creó para investigar y combatir todas las tendencias peligrosas para el Estado, tales como actos de traición, espionaje, sabotaje y ataques criminales. En la práctica, la Gestapo se situó por encima de la ley tras excluirla de cualquier forma de control jurisdiccional. La propia asesoría jurídica de la Gestapo declaraba sin ningún rubor: «mientras la policía cumpa la voluntad de los líderes políticos, está actuando legalmente». Esto provocó numerosos abusos de poder por parte de sus miembros. Los más significativos fueron los que obligaban a los encarcelados a firmar un documento donde expresaban su deseo a ser encarcelados.

Tras varias discrepancias entre Göring (responsable de la Gestapo) y Himmler (responsable de las SS), acordaron en 1934 que la Gestapo se incorporara dentro de las SS como una organización hermana del Servicio de Información. En ese momento alcanzó su máxima influencia.

La sede central de la Gestapo en Berlín se conocía comúnmente por los berlineses como la casa de los horrores, por el maltrato a los detenidos. El general Dwight Eisenhower la disolvió el 7 de mayo de 1945. Posteriormente, en los juicios de Núremberg la Gestapo fue considerada una organización criminal y quedó prohibida en toda Alemania.

Los aliados formaron unidades especiales para localizar a los miembros más destacados de la Gestapo. Muchos fueron detenidos y juzgados, algunos huyeron y otros muchos se suicidaron. Estos últimos no podían soportar la victoria de una raza inferior.

Dentro de las SS había una organización, la SS-Ahnenerbe (Sociedad para la Investigación y Enseñanza sobre la Herencia Ancestral Alemana), que se dedicaba a investigar el conocimiento de lo paranormal e inexplicable a través de prácticas misteriosas como la magia, la alquimia o la adivinación. Pretendían desarrollar supuestos poderes latentes en el ser humano. La Gestapo, por supuesto, se hizo con su control inmediatamente, ya que sus dirigentes pensaban que esos poderes decidirían a su favor el resultado de la guerra. Creían que sus descubrimientos en ocultismo provendrían de los hallazgos arqueológicos de las civilizaciones antiguas.

Afortunadamente, no encontraron nada, aunque se acercaron mucho.

Afortunadamente, sí, pero no solo para los aliados, sino también para toda la especie humana.

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