Jeremiah Porter, 10 de enero de 1776
Capítulo 22
Casa de Isabel Figueroa, 18:35 h
Papá...
He matado a un hombre. Bueno, a un hombre no. Al mierda ese que molestaba tanto a mamá cuando tú no estabas en casa. Estoy seguro de que tú no sabías esto. Supongo que mamá nunca te lo dijo, porque habrías abierto en canal a ese canalla. A Damien, el Gobert ese amigo del señor Maxent. Papá, sé que no te vas a enfadar conmigo. He matado a un hombre, no me quedaba otra, tenía que salvar a mamá. Lo he matado, sí, ¿y sabes qué? Que no me importa, era un cabrón, se lo merecía. ¿Y sabes otra cosa? Que no sentí nada. Le volé la cabeza y no sentí nada. Está mejor muerto. Pero tampoco me alegré. Tuve que hacerlo, papá, tuve que hacerlo. Por mamá y por..., por Manuel.
Mamá...
Ya ha pasado, tranquila, ya estás bien. No tienes heridas graves, solo unos cortes, te los he curado. Por fuera estás bien. Por dentro, eso no lo sé. Pero yo te cuidaré, te lo prometo. Nadie volverá a ponerte la mano encima. A partir de ahora voy a cuidar de ti día y noche. Ya no soy un niño, lo acabas de ver tú misma, le he reventado la cabeza a ese Gobert. No me tembló la mano y no me temblará jamás. Tú no te preocupes por mí, solo dime si puedo ayudarte en algo, a curarte por..., por dentro. Mamá, yo lo prepararé todo. Me has dicho que zarpamos inmediatamente hacia San Luis. Perfecto, yo me encargo de todo. Nos reuniremos con papá. Él sí, él sí sabrá ayudarte. Aguanta, mamá, eres muy fuerte. Pero hay algo que me da mucha rabia. Me advertiste que me alejara de Damien, que no le hablara, que no respondiera a sus provocaciones. Te hice caso. Y eso es lo que me da rabia, porque... porque, si me hubiera enfrentado con él en su momento, quizá Manuel seguiría vivo. Pero bueno, ya no tiene arreglo. Y se me pasará, seguro que sí, tú no te preocupes por mí, mamá, no te preocupes.
Hermano...
Tú siempre tan impulsivo. Pero, a la hora de la verdad, siempre te bloqueabas. Supongo que te bloqueaste cuando viste al Gobert en nuestra casa. Sí, eso pasó, seguro. Y yo mientras con los caballos, con los malditos caballos. Me tocaba a mí, sí. Mala suerte. ¡Oh, Dios, qué mala suerte! Si te hubiera tocado a ti llevarlos a los establos, yo habría entrado primero en la casa y ahora..., ahora... ¡Oh, Dios, ahora estarías vivo! Cuando pienso en las veces que te paré para que no te enfrentaras a Damien, me pongo malo. Pero hice caso a mamá, no podíamos desobedecerla, te paré porque eso era lo que nos había mandado. ¡Idiota! No, Manuel, tú no, yo soy el idiota. Y ahora tengo el estómago hecho polvo. Lo estoy disimulando para que mamá no me lo note, pero tengo una rabia dentro de mí que me está destrozando. ¡Oh, Manuel, sé que me estás oyendo desde el cielo! Escúchame bien, hermano: te juro, ¡lo juro por Dios!, que yo cuidaré a mamá, que estará bien, que no le volverá a pasar nada malo. Tú tranquilo, yo me encargo, no te pongas nervioso. Y no te impacientes. Papá, mamá y yo terminaremos reuniéndonos contigo. En el cielo. Haznos un hueco a tu lado, hermano, no lo olvides.

Serie Riverthree (los Eastwood)
Buscando Riverthree
Márchate de Riverthree
Regresa a Riverthree
Volved a Riverthree
Olvídate de todo esto
Seguirás viviendo en Los Ángeles
Ya estamos hartos
Todos guardamos secretos
Cabos sueltos
Serie Riverthree (otras novelas)
